Black Day 08/XI/2016

Adrián Villegas

Profesor en Extensión Universitaria y Desarrollo Ejecutivo. ITAM

“Lo que más me preocupa en el fondo no es Donald Trump, es el apoyo que concita”.1

Se dieron ya los tres debates presidenciales entre la Secretaria de Estado Hillary R. Clinton y Donald  J. Trump.      Millones los vieron, cientos y cientos de encuestas se realizaron y decenas y decenas de análisis y comentarios se generaron.  La fotografía de la opinión pública estadounidense a 15 días de la  elección, según la describen las encuestas en Estados Unidos de América (EUA) desvela un escenario donde la probabilidad de que Hillary R.  Clinton gane la presidencia  es  más alta que la probabilidad del Sr. Trump.

 

Considero útil emplear la colaboración de este mes de noviembre para dos propósitos:

 

El primero orientado al lector que tradicionalmente está sólo familiarizado con la lectura de encuestas que se centran principalmente en medir cómo va la “carrera de caballos”, esto es simplemente enunciar que el “puntero” va adelante del que le sigue por “x” cantidad de puntos porcentuales; para familiarizarlo con la lectura de datos agregados provenientes de diferentes encuestas realizadas por diversas casas encuestadoras  y con la lectura de pronósticos sobre el posible ganador.

 

El segundo propósito está orientado a una reflexión ya no sobre quién ganará la elección de EUA, sino sobre algo más trascendente: la situación en que quedará el ánimo social de los norteamericanos después de tanto discurso de segregación e intolerancia.

 

Para avanzar sobre el primer propósito es pertinente de recordar que ya es común en este momento hablar de la   probabilidad sobre quién será el ganador de la elección del 8 de noviembre; ya no sólo se habla de diferencias porcentuales entre la candidata líder y el candidato que va en segundo lugar.  Esto de hablar ahora de probabilidades, además de seguir empleando las métricas tradicionales para “narrar la carrera de caballos”, marca ya el establecimiento firme de dos fuentes adicionales de información electoral para el elector de EUA.  

La primera se encuentra en los sitios web de “alojamiento” de resultados de múltiples encuestas para su posterior procesamiento y entrega de promedios de votación que son conocidos en Estados Unidos como “aggregators”. Ejemplos de este tipo de sitios son: Real Clear Politics y Huffpost Pollster.  Si lo que el elector quiere es conocer los resultados puntuales de muchas encuestas a la vez, estos sitios son vitales.

La segunda se encuentra en los sitios web de “modelización estadística” que a partir de los resultados de múltiples encuestas, y en varias ocasiones también de datos no electorales, terminan por entregar pronósticos a manera de probabilidades sobre el factible ganador de la elección. Estos sitios son conocidos como “modelers”. Ejemplos de este tipo de sitios son: FiveThirtyEight y Princeton Election Consortium.  Si el elector quiere ir más allá de los resultados puntuales de varias encuestas y adentrarse en el conocimiento de los pronósticos, entonces estos sitios son imprescindibles.  

 

Tomando los datos de Real Clear Politics correspondientes a octubre 23 y 24, provenientes de 7 encuestas nacionales, se observa que en tres de ellas  H. Clinton aventaja por 12, 6 y 1 puntos porcentuales respectivamente a D. Trump.  En dos de las mencionadas encuestas D. Trump aventaja a H. Clinton por 2 y 1 puntos porcentuales. Finalmente en tres encuestas se da un “empate”.  Ahora tomemos los datos de FiveThirtyEight, según su modelo llamado “polls only”,  H. Clinton tiene una probabilidad de ganar de 86.3% y D. Trump una probabilidad de ganar de 13.7%

 

A lo anterior vamos a darle otra vuelta de turca. En esta ocasión sobre la clara situación que enfrentan los encuestadores en EUA respecto a problemas de cobertura.  Para ellos el paradigma de la encuesta telefónica (RDD telephone polls) parece estar agotándose y tienen que buscar nuevas formas como encuestas a teléfonos celulares o encuestas online.  Esto es que tienen que usar diferentes métodos para lograr muestras representativas. Pero también están enfrentado el problema de una creciente no respuesta ante la pregunta de intención de voto y además están viendo que parece haber diferencias entre los resultados obtenidos cuando existe un entrevistador que le habla directamente a un respondiente, a que cuando no interviene un entrevistador y todo se hace online o con mecanismos computacionales que permiten a una computadora hacer preguntas a personas a través de voces grabadas (IVR technology). Otro tema que aparece en el mapa de preocupaciones de los encuestadores de allá es que no les queda claro si hay o no un voto “escondido” a favor de D. Trump. Vale la pena recordar que el propio Trump  ha insinuado que las encuestas están sesgadas en su contra. De ser cierto que hay un voto oculto, entonces el tema puede enmarcarse dentro del concepto de la “espiral del silencio”. Porque tal vez sí hay seguidores de Trump que no consideran conveniente decir que votarán por él. Sobre todo por lo negativo que se comenta acerca del candidato republicano y por ello prefieren ser políticamente correcto y decir lo contrario a lo que realmente están sintiendo y sobre todo hacia cómo finalmente van a votar.

 

Así las cosas, ¿qué tan seguros están los encuestadores en EUA de que H. Clinton ganará la elección? No está tan claro como algunos números (probabilidades principalmente) parecen sugerir.  A lo anterior ahora se le suma la “siembra” de la duda sobre la limpieza de las elecciones.  Este aspecto nos sirve perfectamente para movernos hacia el punto central de esta colaboración: ¿cómo quedará el ánimo social después de la elección?

 

Decía José Mujica en reciente entrevista en relación a lo que acontece en EUA, “lo que me preocupa en el fondo no es Donald Trump, sino el apoyo que concita, lo que hay detrás.  Por qué una importante parte de la sociedad americana se come esa pastilla amarga. Una de las explicaciones es un inconformismo latente en sectores de la clase media masiva, que siente sus ingresos congelados, que está rodeada de incertidumbre y tiene miedo, no sabe lo que pase mañana”.

 

La reflexión del ex presidente de Uruguay parece confirmar lo que había mencionado en mi anterior colaboración: “Tal vez estamos reaccionando tan emocionalmente, tan rápidamente a los sucesos que nos dan temor, que nos enfurecen, que no usamos nuestro pensamiento racional. Estamos perdiendo la posibilidad de reflexionar antes que reaccionar”.

Trump se ha encargado de recordarle a esa clase media blanca, trabajadora, sin estudios universitarios, que los migrantes y los tratados comerciales y los políticos y ahora también las instancias democráticas de conteo del voto están operando, en conjunto, en contra de esa clase media que ha perdido los beneficios de hace décadas; gente que en el fondo culpa al sistema que ha debilitado a los EUA. No en balde el lema “Make America great again” contiene no sólo una anhelo, una promesa; sino que trae debajo todo el resentimiento e ira contenida en una parte importante del electorado.

Por todo lo anterior hay que esperar con gran prudencia lo que ocurrirá el 8 de noviembre. Si la tendencia donde la emoción del electorado le gana a la razón, estaríamos ante un evento cuya magnitud superaría al rechazo de los británicos a seguir siendo parte de la Unión Europea y a la negación de los colombianos a una paz que para muchos era  un perdón imposible de dársele a las FARC.

 

Adrián Villegas

Profesor en Extensión Universitaria y Desarrollo Ejecutivo. ITAM

Consultor.

Twitter: @adrianencuestas

 

1José Mujica. Ex presidente de Uruguay. Entrevista con C. Aristegui. CNN, Octubre, 2016.

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