5 puntos para capitalizar el poder de la imagen en tu organización

Protocolo empresa

 

Por Héctor M. Meza*

¿Cuál sería tu primera impresión si estás en busca de una consultoría en imagen pública que mejore tu imagen como CEO, pero te topas con un ejecutivo que en la primera cita de servicio llega vestido con jeans y una camisa remangada?

Quizá es muy talentoso, lo cual es de gran peso para que tomes la decisión; sin embargo, tú sabes perfectamente que la primer cita es crucial para impresionar al futuro cliente por todos los sentidos posibles; así que sin una vestimenta adecuada, te podrías llegar a preguntar: “¿Cómo piensa mejorar mi imagen si a una cita de negocios llega vistiendo jeans?”.

Está claro que la ropa y la apariencia física no son la esencia de una persona ni tampoco es una muestra del talento que posee, pero también es muy obvio que un buen aspecto físico hace una gran diferencia, sobre todo si hablamos del mundo corporativo en el que este aspecto debe ir de la mano con la imagen que la compañía desea proyectar.

Hablemos con franqueza; tal vez la ropa es la parte menos importante para causar una buena impresión en los negocios, pero no se puede negar que es una parte obligada para lograr el objetivo; además, es algo sencillo de conseguir en comparación con la elaboración de una buena propuesta de negocios. Cuando yo trabajo con algunos de mis colaboradores, el punto es trabajar en el proyecto que se presentará y no en lo que van a usar para la cita, pues ya saben cuál es el código de vestimenta para estos casos.

 

La imagen de la organización

Pero, ¿es importante la imagen? Comencemos por considerar que 97% de una buena comunicación depende del lenguaje no verbal y sólo 3% depende de lo que decimos, según un estudio publicado por la Fundación Universitaria Behavior & Law con sede en España. Y cuando hablamos de lenguaje no verbal nos referimos a vestimenta, posturas, tono de voz, miradas, etcétera.

Una idea básica que debemos tener presente es que nos vestimos para la ocasión y esto debe ser un criterio en nuestra organización más que una obligación. Las personas podemos ser altas, delgadas, robustas, etcétera; pero lo importante es estar en sincronía con la que queremos comunicar a través de lo que vestimos, cómo lo usamos y nos comportamos. La idea es que nuestra vestimenta y lenguaje corporal correspondan con la cultura de la empresa y de servicio al cliente que queremos proyectar.

 

Cinco consejos

¿Cómo lograr que tus colaboradores reflejen y comuniquen a diario la imagen de la organización? Aquí algunos consejos para comenzar:

1.- Motiva a tus colaboradores con el ejemplo

Una de las misiones de todo líder es cautivar a otros con sus acciones e ideas y hacer que éstos lo sigan por plena voluntad y complacencia. Como CEO debes dar el mejor ejemplo de cómo lograr una perfecta coherencia y alineación entre la imagen que proyectas y los valores de la organización. Alguien así, será como un imán que atraiga a los demás colaboradores y los motive a seguir su ejemplo y comulgar con sus ideas; de manera que puedan comunicar con éxito los mensajes de la organización.

 

2.- Incluye los lineamientos de indumentaria en el manual de identidad corporativa

Una buena idea es incluir en el manual de identidad corporativa, las políticas que permitan a tus colaboradores tener una idea clara de las directrices en cuanto a imagen. Si es posible, que sea un líder con una imagen personal bien integrada a la imagen de la compañía, quien dé a conocer las guías, ya que será más fácil para los colaboradores seguirlas debido a la admiración que un ejecutivo de su calidad puede generar.

 

3.- Selecciona colores adecuados y haz que tu equipo también lo haga

La teoría del color y la colorimetría son dos herramientas muy útiles para emplear los colores con el fin de reflejar cierta imagen. Sabemos, por ejemplo, que los colores oscuros y contrastantes - negro, blanco, gris, rojo o azul marino- reflejan una imagen elegante y autoritaria; mientras que los colores tenues -caqui, rosa, beige o menta- expresan una imagen accesible. Estas herramientas nos pueden ayudar para elegir los colores de vestimenta adecuados que comuniquen los valores e imagen de nuestra organización.

 

4.- También el lenguaje verbal cuenta

Además de un atuendo acorde a la imagen de la organización, necesitas poner atención en el lenguaje verbal de tus colaboradores, ya que esto es una parte complementaria del lenguaje no verbal, con el que también comunicas la imagen de tu organización. Esto es importante porque visualmente se puede comunicar ciertos mensajes, pero en cuanto se abre la boca todo puede cambiar, sobre todo si se trata del servicio al cliente; por ello, es esencial mantener una consistencia en el vestir, el comportamiento y las palabras que se utilizan.

 

5.- Toma en cuenta a cada uno de los Stakeholders

Otro aspecto para que la imagen de cada miembro de la organización proyecte la cultura empresarial, es considerar a los distintos Stakeholders de la compañía. Esto quiere decir que la imagen requiere adecuarse a cada audiencia a la que vamos a servir y el mensaje concreto que deseamos comunicar. Piensa, por ejemplo, en actividades de RSE, como la reforestación en una zona dañada; donde serás poco creíble si te ven en el lugar portando saco y corbata; aun cuando lleves en la mano un árbol para plantar.

 

Embajadores de la organización

Puede sonar muy frívolo, pero en la actualidad, somos como un producto en el mercado que puede cautivar y venderse más fácilmente si tiene un empaque atractivo. Una frase célebre del famoso orador estadounidense Henry Ward Beecher, dice: “Ropa y modales no hacen al hombre, pero cuando los tiene, mejora mucho su imagen”. Y es que la imagen es tan poderosa que puedes mover masas fácilmente, por eso, proyectar una imagen acorde con los valores de tu organización representa enormes ventajas para transformar al negocio.

Lograr que tus colaboradores sean parte de esto lleva su tiempo, pero tú sabes que es algo necesario para el progreso de la compañía. Así que ponte en marcha y anima a cada uno de ellos a “ponerse la camiseta” y convertirse en dignos embajadores de la organización.

*El autor, Héctor M. Meza, es director general de InfoSol. MBA y consultor en comunicación. Fue VP en IBM de México y Presidente y VP Corp. en Motorola para México, Centroamérica y el Caribe. Puede ser contactado en  @HectorMezaC

Fuente de imagen: unab.edu.co

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