El fin de las carteras pesadas

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Fotografía de David Crockett / Shutterstock

Por TJ Horan, V-P de Product Management en FICO.

Este año, en honor a la eficiencia, combinaré tanto las predicciones como los propósitos para pronosticar que en el 2018 mi cartera se pondrá a dieta, es decir, adelgazará conforme reemplace las tarjetas de crédito físicas (plástico) con aplicaciones de pago en mi smartphone.

Apuesto a que a sus carteras les pasará lo mismo. Sigan leyendo para conocer los consejos y trucos para una estrategia de pérdida de peso exitosa.

Adiós a mi “gorda cartera”
Las bromas sobre el tamaño de mi cartera son una tradición en la casa de los Horan. Pesa tanto que tengo que sacarla del bolsillo antes de subirme a una báscula. Sin embargo, este año observé una lenta, pero constante, pérdida de peso en mi cartera: comenzó a reducir de tamaño cuando empecé a trasladar mis tarjetas de puntos (de supermercados, farmacias, ferreterías y otras tiendas) a mi iPhone.

No obstante, yo (y la mayoría de mis amigos) aún no nos hemos subido por completo al carro de los pagos móviles. ¿Lo haremos este año? Intrigado comencé a preguntarle a mis amigos en la industria y a mis colegas si sus carteras se estaban haciendo más delgadas, y por qué. 

Proliferan las aplicaciones de pago
Sin duda, las carteras de los profesionales en fraude y pagos han perdido algo de peso. Uno de mis colegas en el equipo de fraude comentó que tiene ocho aplicaciones de pago en su teléfono móvil, con funcionalidad que abarca desde pagos en general (ApplePay) hasta pagos de persona a persona (Venmo) y relacionados con una tarjeta específica (ChasePay). Como resultado, su cartera bajó unas cuantas “tarjetas” de peso.

Otra colega, miembro de la generación millennial, afirmó que dedica la misma cantidad de tiempo a PayPal, Zelle, SquareCash y Venmo para realizar pagos P2P, un factor importante en su vida social y personal. Utiliza SamsungPay para conservar todas sus tarjetas de débito y crédito, y parece estar contenta con eso. Me mostró cómo su cartera ahora es más delgada y liviana.

La pantalla de inicio es el campo de batalla en la lucha por ser parte del gasto del consumidor
Las carteras de mis dos colegas muestran una faceta más en la “guerra de pagos digitales” que se ha estado librando durante el último par de años; nuestros smartphones se han convertido en un campo de batalla por participación de mercado. Nuestros teléfonos están saturados de todo tipo de aplicaciones de pago, además de las aplicaciones de medios sociales, mapas, correo electrónico, noticias y deportes que se han entretejido en la tela de nuestras rutinas cotidianas. 

Por lo tanto, la gran pregunta para el 2018 es: ¿qué aplicación (o aplicaciones) de pago se unirá a nuestras aplicaciones “obligadas” que ocupan el preciado espacio de las pantallas principales de nuestros smartphones?

Mis predicciones para el 2018
Todas esas preguntas son la base para mis predicciones sobre fraude y pagos del próximo año:

El 2018 será el principio del fin de las tarjetas de crédito físicas. Sin embargo, su funcionalidad será incluso más omnipresente en nuestras vidas conforme más tarjetas migren a los teléfonos móviles de los consumidores.

La consecuente “fatiga de aplicaciones de pago” sacudirá a la industria conforme la novedad haga desaparecer las aplicaciones de nicho como CakePay.

Los consumidores adoptarán una o dos aplicaciones de pago para realizar la mayoría de sus compras y pagos P2P. Esas aplicaciones obtendrán los espacios más codiciados en las pantallas de inicio de los smartphones de los usuarios.

Debido a que la mayoría de las tarjetas residirán en nuestros teléfonos en lugar de nuestras carteras, nunca utilizaremos tarjetas con chip EMV con la misma frecuencia en que solíamos deslizar las de cinta magnética.

Si tenemos que usar una tarjeta con cinta magnética en una tienda que no acepta pagos móviles o tarjetas con chip, una alarma se disparará dentro de nosotros cuando reconozcamos la posible exposición de seguridad. Las tiendas que no ofrezcan opciones de pago seguras y modernas perderán ventas. El “Pánico en la caja” habrá evolucionado a “Precaución en la caja.”

Por último, predigo que sus carteras triunfarán en esta dieta. Respecto a su contraparte humana, lo único que puedo hacer es echar los dados y desearles suerte, salud y felicidad en este nuevo año.

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Edicion 229