El costo ambiental de la muerte

El costo ambiental de la muerte
Por Phovoir

 

 

En el día Mundial del Medio Ambiente, Grupo Gayosso comparte una reflexión sobre las consecuencias de las actuales prácticas funerarias y las tendencias verdes que adopta esta industria.

 

A nivel mundial, la inhumación representa el principal método funerario con el 79% de los casos, seguido por la cremación con el 20%, y la Aquamación® con el 1%.

Se estima que en un 60% se utiliza madera, un 35% ataudes de metal, y 5% otros materiales para los ataúdes y urnas que acompañan cada ceremonia.

 

En México, la incineración representa cerca de un 35% Vs. 65% inhumación. Año con año la cremación va ganando terreno en nuestro país con un crecimiento anual del 2%, principalmente por un tema de ahorro económico al no requerir de un lote en el panteón ni costos adicionales como exhumación, lápida o cuotas de mantenimiento. Estos datos fueron compartidos por  Óscar Chávez, director de Planeación y Nuevos Negocios de esta agencia funeraria.

a través de Óscar Chávez, director de Planeación y Nuevos Negocios de la empresa,
Óscar Chávez

 

En países con poco espacio, como Japón, la cremación representa poco más del 90%, y a diferencia de México donde las urnas se almacenan en mausoleos, en este país asiático la costumbre es enterrar la urna bajo tierra.

 

Con el drástico aumento de la población a nivel mundial y la inevitable huella de carbono que deja el ser humano durante su paso, el futuro del sector funerario en el mundo se centrará en la concientización ambiental, buscando la forma de una reintegración de los restos humanos en armonía con el medio ambiente a través de nuevas tecnologías limpias, y nuevos productos que faciliten nuestra desintegración, preservando los hábitos y costumbres en los rituales funerarios de cada región o país.

 

En países con poco espacio, como Japón, la cremación representa poco más del 90%, y a diferencia de México donde las urnas se almacenan en mausoleos, en este país asiático la costumbre es enterrar la urna bajo tierra.

La cremación del cuerpo humano es realizada en hornos crematorios que alcanzan de 870° a 980° C de temperatura, durante un proceso que puede durar entre una y cinco horas. Gran parte de estos hornos se alimentan de gas natural, por lo que se estima que para incinerar un cuerpo se utiliza cerca de 92 m. cúbicos de gas, lo equivalente a un viaje en auto de 800 km.

 

En cuanto al proceso de inhumación, su impacto medioambiental tiene también sus matices. Lo que más daña al Medio Ambiente en este proceso es el material del ataúd. Un ataúd metálico requiere entre 24 y 45 kg de acero, se emplean cuatro personas para su fabricación, y toma cerca de 100 años su proceso de desintegración. Se estima que, a nivel mundial, la producción de ataúdes metálicos es de 100 millones al año aproximadamente.

 

Funerales eco-friendly.

Con el drástico aumento de la población a nivel mundial y la inevitable huella de carbono que deja el ser humano durante su paso, el futuro del sector funerario en el mundo se centrará en la concientización ambiental, buscando la forma de una reintegración de los restos humanos en armonía con el medio ambiente a través de nuevas tecnologías limpias, y nuevos productos que faciliten nuestra desintegración, preservando los hábitos y costumbres en los rituales funerarios de cada región o país.

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