Juego de colores

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Por Adrián Villegas, Profesor en Extensión Universitaria y Desarrollo Ejecutivo. ITAM, consultor, @adrianencuestas

"Menos víscera y más razón”; “ya no van a tener el privilegio de mandar”; “jugársela hasta la muerte”; “está en juego el futuro de una generación”; “hay que mocharle la mano al que robe”; “mi retiro es por congruencia”; “Así no”.

Las anteriores son algunas muestras de lo que la opinión pública viene escuchando a raudales, a mes y medio de la jornada electoral que viene. Dichas por figuras como Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade, Ricardo Anaya, Jaime Rodríguez “el Bronco”, Margarita Zavala, y escritas en un desplegado del Consejo Mexicano de Negocios.

Ante esto y más, los ciudadanos tienen que interpretar de la mejor manera los significados del torrente de mensajes que están recibiendo a través de las múltiples plataformas que ellos emplean para “atisbar” al acontecer político electoral.

Cabe recordar la amarga y desesperanzada frase de Campoamor “nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”; o la divertida frase que incluyó Monterroso en una de sus fábulas “todo camaleón es según el color del cristal con el que se mira” en alusión a una tierra remota donde desde hacía mucho años había tiempos malos y un camaleón decidió dedicarse a la política y el resto de los camaleones tuvieron que apropiarse, cada uno, de un juego de distintos cristales de colores para poder ver el color real del camaleón. Aunque el camaleón al considerar que todos eran de su condición también trajo consigo su propio juego de cristales y así, todos se la pasaban día y noche cambiando de cristales para intentar salir de la confusión en que se habían metido.

Cualquier similitud con lo que sucede en estos tiempos electorales en México con la fábula de Monterroso y con la pertinencia de la frase de Campoamor se la dejo usted.

En estas contribuciones mensuales he intentado presentar métricas “duras” y “subjetivas” que constantemente son empleadas por los emisores de mensajes para comunicarse con sus auditorios.

El gobierno federal, en particular la presidencia, hace uso de métricas que avalan los avances de su administración, tales como: la inversión extranjera directa, IED; la generación de empleo con datos del IMSS, y muchas otras más para demostrar el avance del bienestar para los mexicanos y reitera en sus campañas de comunicación que “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”; “¿No será que muchas cosas que se piensa que están de cabeza, en realidad no lo están? Hagamos bien las cuentas.”; y otras variadas formas de lo mismo: hay avances concretos, pero no se reconocen porque existe un malhumor social.

Para otros, las métricas “subjetivas” de las encuestas son las que realmente describen el estado anímico de la sociedad, tales como: percepción de inseguridad, percepción sobre el rumbo del país, percepción de la economía personal, y muchas otras más.

El resultado es divergente. El gobierno cree que no se le reconoce su desempeño de manera objetiva y una parte relevante de la población no cree en lo que le dice su gobierno porque no han sentido mejoría en su vida cotidiana, que es la que les importa.

Lo anterior me permite introducir los más recientes datos, al momento de escribir estas líneas, de las llamadas organizaciones “agregadoras”, las cuales están haciendo notables esfuerzos de concentración de datos de encuestas nacionales en vivienda publicadas y a partir de dichos datos y mediante el uso de técnicas estadísticas y de sus propios criterios particulares de ponderación, emiten pronósticos de probables resultados de la elección según sea el “cierre” de datos que consideraron Esto es, que sus pronósticos cambian en función de sus insumos, por lo que serán los últimos pronósticos que publiquen al momento del comienzo de la llamada “veda electoral” sus mejores aproximaciones al resultado definitivo.

Las organizaciones nacionales que están haciendo la labor anteriormente descrita, son en orden alfabético: Bloomberg, GPpolls, Numérika y Oraculus. Sus estimados estadísticos de intención de voto a mayo 16 son los siguientes:

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Obviamente ante datos como los anteriores, pero en particular ante los datos particulares de cada casa encuestadora, y como si el reino ficticio de los camaleones de Monterreso se hubiera trasladado a México, saltan por aquí y por allá las encontradas opiniones de aquellos que con diferentes cristales observan los resultados. Algunos las avalan otros las desacreditan.

En medio de todo esto ¿la población en dónde está en su vida cotidiana? ¿Acaso siguiendo los avatares del TLCAN o los del TRI o los del hackeo a la banca privada? o simplemente buscando cómo llegar a la quincena, o cómo regresar a casa sin ser asaltada.

¿Estarán los camaleones de la política, dicho con todo respeto, entendiendo realmente a la población? ¿Estarán las casas encuestadoras “midiendo” eficazmente la intención de voto?

Para cuando usted lea esto, ya habrá ocurrido el segundo debate y tal vez se tenga claridad sobre si la contienda será de dos, o hasta de tres, o si simple y llanamente ya hay un “fugado” del pelotón con delantera irremontable, para usar un lenguaje de carrera ciclista.

Mientras tanto, lo invito a no dejar de tener su juego de cristales de color para ver cómo son en realidad los camaleones en contienda.

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