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Uso correcto de preposiciones en verbos: desinteresarse requiere 'de', no 'por' o 'en'

La precisión gramatical en comunicación corporativa impacta la credibilidad y profesionalismo

En entornos empresariales donde la comunicación escrita define la percepción corporativa, los errores ortográficos y sintácticos generan consecuencias medibles. Un análisis de la calidad redaccional revela que los errores gramaticales afectan directamente la credibilidad del mensaje y la imagen profesional del emisor. La capacidad de redactar sin errores no es

Redaccion NEO·16/7/2026
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Uso correcto de preposiciones en verbos: desinteresarse requiere 'de', no 'por' o 'en'

En entornos empresariales donde la comunicación escrita define la percepción corporativa, los errores ortográficos y sintácticos generan consecuencias medibles. Un análisis de la calidad redaccional revela que los errores gramaticales afectan directamente la credibilidad del mensaje y la imagen profesional del emisor. La capacidad de redactar sin errores no es un detalle cosmético, sino un componente estratégico de la comunicación ejecutiva que refleja preparación, atención al detalle y respeto por la audiencia. La construcción verbal correcta es especialmente relevante en documentos corporativos, correos ejecutivos y comunicaciones formales. Un caso específico que genera confusión frecuente es el verbo 'desinteresarse'. Según el Diccionario panhispánico de dudas, este verbo se construye preferentemente con la preposición 'de', no con 'por' o 'en'. Frases como 'La editorial se desinteresó por el proyecto' o 'La industria se desinteresó en ella' son construcciones menos recomendables. La forma correcta es: 'La editorial se desinteresó del proyecto' o 'La industria se desinteresó de ella'. Esta distinción es importante porque 'interesarse' funciona de manera diferente: se utiliza con 'en' ('El equipo se interesó en la propuesta'), lo que genera confusión al aplicar la misma preposición a su antónimo. La precisión en el uso de preposiciones tiene implicaciones prácticas para directivos y equipos de comunicación. Un CEO que redacta un memorándum con errores sintácticos compromete la autoridad del mensaje. Un CMO que autoriza contenido corporativo con construcciones gramaticales incorrectas debilita la consistencia de marca. Un CTO que documenta decisiones técnicas con lenguaje impreciso crea ambigüedad en la transferencia de conocimiento. La Real Academia Española, a través de sus recomendaciones y el trabajo colaborativo con las 22 academias que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española, establece estándares que facilitan la comunicación clara en el ámbito hispanohablante. Para equipos que operan en contextos multilingües o multirregionales, mantener precisión gramatical es un factor de diferenciación que refleja rigor operacional.

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